No nací en Viver. Lo digo ya, para ahorrar tiempo a quien venga buscando munición fácil, aunque llevo quince años aquí. Antes de aterrizar en el Alto Palancia estudié ADE en València, pasé un año en Richmond (Virginia) intentando descifrar su concepto de “libertad” y viví más de cuatro años en Barcelona. Ya en Viver, abrí un negocio que sobrevivió cinco. También he tenido el privilegio de ser presidente del Club Deportivo Viver y, desde hace casi ocho años, concejal de deportes y urbanismo.
No soy un intelectual, pero me gusta leer (en estos días, leer algo más que posts de Instagram o entradas de Facebook casi que te posiciona como tal). Y sí, me sitúo a la izquierda. Bastante a la izquierda. Mis simpatías van hacia un comunismo leninista y gramsciano que habla de comunidad, de igualdad real y de construir una sociedad sobre cimientos distintos a los del capitalismo. No para repartir carnets, sino para pensar cómo vivir mejor sin dejar a nadie atrás.
Este espacio nace para eso: para pensar Viver —y el mundo— con ironía, con cariño y con espíritu crítico. No vengo a convencer a nadie, sino a plantear preguntas y abrir ventanas. Si te apetece asomarte, pasa. Aquí se piensa sin prisa, pero sin barro.
¡Auxilio! ¡Se acerca mayo de 2027!

¿Te has dado cuenta de que apenas queda un año (menos) para que vuelvan a celebrarse elecciones municipales? Pues, por si no habías caído, así es y, la verdad, cada vez se hace más necesario que a ti, a mí y a todos nos facilite alguien una guía de cómo orientarse en año electoral.
Lectora, lector: hasta junio de 2027 nos espera un camino lleno de noticias trampa, artículos sesgados, titulares llamativos y relatos en los que muchos (pseudo)políticos van a convertir los caminos de nuestro entendimiento en terreno embarrado y resbaladizo. Y no, no estamos preparados. Ya salen – y más que saldrán en redes sociales, medios locales…- artículos y comentarios en los que cuestiones de lo más variopintas se convierten en problemas gravísimos, los problemas ya existentes -y que llevan años latentes- en cuestiones de vida o muerte y las soluciones simplísimas y culpables evidentes florecen por obra y gracia de la demagogia – siempre llena de mentiras y medias verdades- que lo riega todo.
La demagogia, sí. El problema es que hay palabras que, de tanto usarlas, ya no interesa su significado porque se da por hecho. Yo, por si acaso, lo he buscado: La demagogia es buscar el apoyo popular (justo lo que se busca en las elecciones) apelando a las emociones, prejuicios, miedos y deseos de la masa (¡vaya! Esto encaja perfectamente con emitir mensajes vacíos, en los que no hay respuesta a un por qué, más allá de “porque lo decimos nosotros, del partido “X”, que somos los que sabemos cómo van las cosas, etc..”, y que tienen muy buen maridaje con los mensajes cortos y llamativos, y con las historias de “personas buenas contra malas”) en lugar de usar argumentos racionales (los enojosos datos, que ponen en entredicho cosas que tenemos clarísimas tú y yo) y cuyo objetivo es la persuasión irracional y la manipulación (vamos, intentar que tú y yo pensemos con las vísceras en lugar de con el cerebro).
Insisto en que sería bueno que alguien nos facilitase a ti y a mí esa guía para orientarnos en año electoral, porque es difícil que no caigamos, ni tú ni yo, por esa empinada y resbaladiza espiral de demagogia. Aún así, yo intento hacerme algunas preguntas cuando leo según que cosas.. Ahí van:
1. Si han estado en silencio tanto tiempo, ¿por qué ahora les entra la diarrea verbal?. Ocurre a veces que, partidos que han estado hibernando durante años en el frío de la oposición, les entra la vena reivindicativa al calor de las elecciones en el horizonte. Si esto ocurre, aconsejo desconfiar.
2. ¡Si es muy fácil!¡Es sentido común!. Vaya, nadie había caído hasta ahora en que la solución a “x” es tremendamente fácil. Pero mucho, ¿eh?. Es cuestión de aplicar el sentido común y querer. Pero quien gobierna, no quiere. Red flag de libro.
3. Nosotros sabemos lo que quiere el pueblo, ellos no… pero, ¿quién es el pueblo? ¿Quien hace más ruido?. Cuando escucho algo similar, cambio de emisora.
4. No tenemos ideología. Estos son nuestros principios y, si no le gustan, tenemos otros. Vamos, que les sirve algo y su contrario: Si gobernaran, serían capaces de cualquier cosa. Tocan de oído bajo la máxima de que “el/la cliente/votante potencial siempre tiene la razón”. Comerciales vendevotos en nombre de la libertad. Veletas. Huye.
5. Esto no es política, es pasión. Resentimiento, miedo, palabras gruesas, insultos…Juzgamos pero no escuchamos. Cruzada contra los colectivos o personas culpables. Nosotros contra ellos: Preparados para la batalla pero, ¿para gestionar lo público?
…Y habrá otros muchos otros tamices – y mejores- por los que pasar los cientos de mensajes a los que vamos a estar expuestos en este año. Sin embargo, a falta de que alguien edite la susodicha guía para orientarnos en año electoral, a mí éstos me ayudan. Igual a ti también. Por ahora, al menos.
